Técnicas de escritura: las fichas de personajes

El escritor novel, cuando se embarca en la aventura de trasladar sus ideas al papel, se puede encontrar con una falta de recursos técnicos que pueden dificultar su trabajo. Sentarse ante el ordenador y comenzar a escribir no es lo más recomendable, sobre todo, cuando se empieza. Conviene que el escritor previamente «arme» la historia y desarrolle los personajes para acometer el trabajo dominado su propia novela.

En el caso de los personajes, un recurso muy utilizado y útil es la elaboración de fichas. Éstas consisten en registros (es muy útil utilizar fichas de papel ordenadas en pequeños ficheros de fácil acceso) donde se consignan todos los datos de cada uno de los personajes que conforman el relato. Unas serán más exhaustivas que otras, dependiendo de su importancia en el texto.

Para la elaboración de las fichas, el autor tiene que tener presente una cosa, debe tratar de que sus personajes atraigan al lector, que éste siente empatía con los «actores» de la historia, para ello, el propio autor debe tener un profundo conocimiento de los mismos: no sólo en cuestión física, sino cómo hablan, cómo piensan, cómo se comportan, las relaciones que tienen entre sí, si las hay, etcétera.

La ficha debe ser un detallado retrato del personaje en todos los sentidos. Esto no quiere decir que todos esos datos aparezcan necesariamente en el relato, pero si están en la cabeza del autor mientras desarrolla el texto, será capaz de transmitir mejor lo que desea del personaje al lector, que irá descubriendo a los personajes de una manera intuitiva.

Otra de las ventajas de las fichas es que permiten evitar errores en los datos físicos o biográficos de los personajes, sobre todo si se trata de novelas largas o cuya producción requiere muchos meses, o incluso años de trabajo. Es imposible que el autor recuerde todos los detalles de un personaje perfectamente, por lo que la ficha es un recurso muy útil para mantener la coherencia de la historia.

Las fichas deben incluir una biografía del personaje, es decir, los acontencimientos que le van ocurriendo a lo largo del relato para poder tener clara su trayectoria en todo momento y no repetir situaciones o que parezca que el personaje no tiene historia.

La ficha no es definitiva desde el primer momento, probablemente el autor vaya adaptando el personaje a medida que profundiza en la historia, por lo que introducirá cambios y e irá completando la ficha poco a poco.