Poema ‘Y súbita de pronto’, de Pedro Salinas

El autor madrileño, adscrito a la Generación del Veintisiete, fue uno de los grandes poetas del amor.

Libro Poesias Pedro Salinas

La Generación del Veintisiete constituye una de las más brillantes de la poesía española. Muy pocas veces -antes y después- han coincidido en un mismo periodo autores de la talla de Jorge Guillén, Federico García Lorca, Gerardo Diego o Vicente Aleixandre. Todos ellos, con sus lógicas particularidades, dieron lugar a una perfecta simbiosis entre lo culto y lo popular, entre el esteticismo y el sentimiento. Pero, si de éste último hablamos, posiblemente sea Pedro Salinas (Madrid, 1891-1951) el que muestre una mayor autenticidad.

No en balde, la crítica le ha calificado como “el gran poeta del amor”, al que canta, con tono gozoso, como el sentimiento que da sentido a la vida. Así se aprecia en las dos obras maestras del poeta madrileño: ‘La voz a ti debida’ y ‘Razón de amor’.

Bien es cierto que Salinas atravesó, previamente, una etapa de lo que suele denominarse “poesía pura”, siguiendo el magisterio de Juan Ramón Jiménez. A ella pertenecen sus libros iniciales: ‘Presagios’, ‘Seguro azar’ y ‘Fábula y signo’. Pero ello debe atribuirse más a los inicios de un poeta que a su madurez lírica. Como decíamos, ésta la alcanza en las obras primeramente citadas, donde canta al amor con tono exultante. Precisamente a la alegría va destinado el poema ‘Y súbita de pronto’ e incluso en esta composición transforma su gozo en una suerte de amada que sabe no le pertenece y, más tarde o más temprano, alguien se llevará.

Formalmente, también muestra el estilo de madurez de Salinas: esa sencillez que es sólo apariencia pues tiene detrás un profundo trabajo de depuración. No es casual que se lo haya bautizado como “conceptismo interior”. Porque el autor madrileño es capaz de condensar los significados y asociarlos audazmente hasta el punto de parecer, a veces, vinculaciones paradójicas.

En ‘Y súbita de pronto’ apreciamos también los versos cortos y carentes de rima propios de Salinas. Pero ello no quiere decir que la composición carezca de ritmo. Muy al contrario, va fluyendo armónicamente y transmite el gozo del poeta. El madrileño tiene un extraordinario dominio del idioma -no debemos olvidar que era Doctor en Filosofía y Letras- y ello se aprecia en sus composiciones. En este sentido, nos ha legado una importante obra crítica, con ediciones de San Juan de la Cruz y Fray Luis de Granada y ensayos como ‘Literatura española. Siglo XX’, ‘La poesía de Rubén Darío’ y ‘Jorge Manrique o tradición y originalidad’.

Vía: Biografías y Vidas.

Foto: ‘Amazon’.