Poemas del Modernismo cortos

Una corriente literaria de capital importancia por su calidad y también por su influencia en el posterior devenir de la poesía hispanoamericana.

Retrato poeta

Con cierta frecuencia, suele caracterizarse el Modernismo hispanoamericano como una corriente literaria estetizante y ajena a la realidad. Pero ello es una simplificación que no abarca, ni lejanamente, la importancia del movimiento. Surgido hacia 1885 de la mano de poetas como los cubanos José Martí y Julián del Casal, el mexicano Manuel Gutiérrez Nájera y el colombiano José Asunción Silva, fue elevado a su máxima cima por el nicaragüense Rubén Darío. Junto a éstos, militaron en él Amado Nervo, Guillermo Valencia, Leopoldo Lugones o José Santos Chocano.

También en España hubo notables cultivadores, especialmente tras la visita del propio Darío. Así, Eduardo Marquina, Francisco Villaespesa, Manuel Machado y, para demostrar que el Modernismo no fue solamente poético, Ramón del Valle-Inclán en la prosa. Incluso Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado atravesaron una etapa próxima al movimiento.

Como decíamos, el Modernismo fue mucho más que una corriente literaria de corte estético. En realidad, surge como una reacción a la crisis espiritual de fin de siglo motivada, en buena medida, por el excesivo materialismo de la sociedad de aquella época y, en un sentido más literario, es una ruptura con las tendencias naturalistas imperantes. Así, esta “rebeldía de soñadores” (como lo calificó Gullón) emparenta con el Romanticismo por su desarraigo ante el mundo que a su vez se muestra en los escenarios buscados: el pasado medieval, la mitología clásica o el mundo oriental, por los que circulan ninfas, odaliscas y sátiros, o aristócratas, caballeros y princesas que retozan en exuberantes jardines plagados de cisnes y flores.

Todo ello es fruto de ese afán por escapar del presente en busca de mundos idealizados. En consonancia, está el estilo utilizado en el que predomina los recursos sensoriales: el color, los aromas y una musicalidad ya tenue ya rotunda. Respecto a las estrofas, el soneto se usa de un modo ciertamente original. Las composiciones son largas unas veces y breves otras. De hecho, algunos de los mejores poemas del Modernismo tienen poca extensión.

Así, por ejemplo, la famosa ‘Sonatina’ de Rubén Darío, que comienza “La princesa está triste…¿Qué tendrá la princesa?” o, también del nicaragüense, la no menos conocida ‘Canción de otoño en primavera’ (“Juventud, divino tesoro…”). También ‘Deseo’, de Manuel Gutiérrez Nájera; ‘Espinelas’, de Salvador Díaz Mirón; Muchos de los contenidos en ‘Los jardines interiores’ y en el archifamoso libro ‘La amada inmóvil’, de Amado Nervo, o, en fin, ‘A ti’ y ‘Madrigal’, de José Asunción Silva. Son muchos los ejemplos que podrían ponerse pero más importante es decir que el Modernismo tuvo una importancia capital en el posterior devenir de la poesía hispanoamericana hasta nuestros días.

Vía: ‘Modernismo, 98 y 14′.

Foto: Christian Frausto Bernal.