Ejemplos de poema épico corto

Un género que hereda la tradición de los fragmentados cantares de gesta y que se muestra de distintas formas según las culturas (romance, balada).

Obra Beowulf

La poesía épica se halla en la base de todas las literaturas, en buena medida, debido a la necesidad de los pueblos de dotarse de un pasado, ya fuera éste real ya legendario. Porque estas composiciones narran con tono laudatorio las hazañas de distintos personajes que, o bien pertenecen a la tradición, o bien existieron verdaderamente pero sus gestas se elevan a categoría de mito.

En consecuencia, los orígenes de la poesía épica se pierden en la noche de los tiempos, hasta el punto de que sería incluso anterior a la escritura, pues muchos de estos textos se transmitían a través de recitadores. En cualquier caso, ya aparece en las literaturas de la Antigüedad: el ‘Gigalmesh’ en Sumeria, ‘Mahabarata’ y ‘Ramayana’ en la India, la ‘Ilíada’ y la ‘Odisea’ en Grecia o la ‘Eneida’ en Roma.

El género épico sobrevivió durante la Edad Media transmutado en los llamados “cantares de gesta”, que a su vez se hallan en la base de las literaturas modernas. Así, el ‘Poema de mío Cid’ en la castellana, el ‘Beowulf’ en la sajona, la “Chanson de Roland” en la francesa o el ‘Cantar de los Nibelungos’ en la germánica. Justamente estos largos poemas se fragmentaron en distintas formas poéticas: los romances en España, las baladas en los países nórdicos o, sencillamente, los relatos en verso.

Es en estos nuevos géneros donde hallamos ejemplos de poemas épicos breves. Concretamente y por hablar de nuestra literatura, han llegado recopilaciones de romances en volúmenes como el ‘Cancionero general’ de Hernando del Castillo o, precisamente, el ‘Cancionero de Romances’ publicado por Martín Nucio. No obstante, el género se desarrolló por sí mismo de tal suerte que no todos los romances son épicos, también los hay líricos, fantásticos, cómicos, etc.

Además, debemos diferenciar el llamado “Romancero Viejo”, constituido por los textos anteriores a 1550, y el “Nuevo”, pues muchos autores posteriores han cultivado el género atraídos por su belleza. Desde Lope de Vega, Góngora y Cervantes hasta Federico García Lorca y Gerardo Diego pasando por el duque de Rivas o Unamuno. En cualquier caso, en el enlace que aquí os ofrecemos podéis encontrar ejemplos de magníficos romances.

Vía: Planeta Sedna.

Foto: Robert.