Obras de teatro cómicas y cortas

Lo bueno y breve, dos veces bueno también se aplica la puesta en escena.

Teatro comico

Las obras de teatro son uno de los géneros literarios más queridos de todos los tiempos y, a su vez, uno de los más antiguos. El encanto peculiar que encuentran los lectores en este tipo de literatura es que es un recurso sumamente versátil, las letras pueden encarnarse en las interpretaciones de los actores, pero de igual manera se puede apreciar sin puesta en escena, resultando igual de gratificante leer su calidad en un buen guión.

Las obras se agrupan dentro de diferentes temáticas y extensiones, así es que las hay largas, otras más cortas, y sobre diferentes situaciones, ya sean dramáticas o cómicas. Se puede decir que las obras de teatro cómicas tienen particularmente una gran recepción por parte del público y de los lectores, ya que suponen la alternativa perfecta para distenderse y relajarse, riendo y pasando un buen rato con ocurrencias originales.

El teatro por lo general proviene de obras literarias que son adaptadas a guiones que puedan ser interpretados. Muchas veces las obras cómicas pueden surgir de otros textos en los que originalmente la comedia no es el factor clave, pero que se presta para poder modificar el estilo a una comicidad práctica y efectiva solamente en el criterio del guión. Las obras tienen una magia particular, ya que muchas de ellas son parte de una verdadera tradición. Las mismas se pueden seguir montando a lo largo de los años, sin que pasen de moda, sin ser desplazadas por la creación de otras nuevas, todas tienen lugar y un público definido que sabe disfrutarlas.

Los guiones de diversas obras cómicas pueden conseguirse en diferentes ambientes, y con un poco de dirección resulta en una experiencia realmente gratificante poner en marcha el proyecto de montaje de la actuación. Los talleres actorales o las escuelas pueden hacer uso de ellas, para acercar a los jóvenes al mundo de las palabras, en cualquiera de sus presentaciones. De esta forma, convierten una experiencia novedosa y práctica en una de las más enriquecedoras, pues no sólo ejercitan la memoria, la dicción, el vocabulario… sino también la empatía, saber ponerse en el lugar de otra persona -aunque sea un papel ficticio-. Además, trabajan la sociabilidad, la participación en grupo y la seguridad a través de la pérdida de vergüenza, porque si hay algo que acompaña al humor es la pérdida de tapujos.

Existen muchos autores que han sabido otorgar todo tipo de obras de gran valor. Entre ellos, los nombres que suelen destacar son, por ejemplo, Miguel de Cervantes, Emilio Carbadillo, Lope de Vega, Sor Juana Inés de la Cruz o Miguel Saavedra, entre muchos otros.

Foto / José Andrés Humberto