Los mejores cuentos policiales

Un libro con una selección de los mejores cuentos policiales ya es algo interesante, y si la selección la hacen dos grandes escritores hay que darle una hojeada…

Esta es una selección de cuentos policiales hecha por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. El hecho que sean estos dos escritores quienes han elegido los cuentos la hace por demás interesante ya que se trata de dos maestros de la narrativa y del cuento corto en especial.

Ambos poseen un interés particular por las buenas historias, por los juegos intelectuales, por los misterios y las paradojas. Cada cuento cuenta con una pequeña biografía (hecha con toda la picardía de estos dos argentinos) sobre el autor del cuento seleccionado. Cazador casado de Wilkie Collins. Este primer cuento es un cuento policial con todas las de la ley.

Un joven aspirante a investigador hace una pesquisa policial para descubrir quién ha realizado un robo. Es fácil darse cuenta (el autor no intenta ocultarlo) que el arrogante joven va en el camino equivocado y darse cuenta cuál es el camino correcto. La narración avanza a través de las cartas y los informes que el joven le envía a su superior. Finalmente los jefes del joven descubren al verdadero criminal con la sola lectura de los informes del aspirante a investigador. Quizá lo más interesante del cuento es la personalidad del joven, engreído hasta el hartazgo, es tan pedante que resultaría cómico si el mundo no estuviera lleno de persona como él. Un atractivo adicional que posee el cuento es que se desarrolla en el mismo ambiente policial.

Los tres jinetes del Apocalipsis del magnífico Chesterton. Nuevamente las personalidades de los personajes son más atractivas que la anécdota (aunque esta es mejor que la anterior). La historia: un general que quiere ver muerto a un poeta y la extrema obediencia de sus soldados que evitará que se cumpla su deseo.

Varios militares desfilan por las breves páginas de este cuento: toscos (pero no tontos), algunos monstruosamente vitales, de perrunezca lealtad otros, con sus delirios de grandeza. Un cuento muy recomendable.

Copia del original de Hylton Cleaver. (Un dato interesante es que en mi búsqueda en google de este autor sólo aparecen datos en relación a este mismo libro. Mis sospechas apuntan a un escritor inventado por Borges y Bioy (siempre se dijo que muchas de las citas de Borges eran falsas, el googel permite una rápida inspección). Lo que muchos sueñan: el crimen perfecto, o casi.

La señal del cielo de Agatha Cristie. Por alguna razón nunca me sentí tentado a leer a esta famosísima escritora. Es que hay muchas formas de elegir los libros que uno lee. Una de ellas es seguir la máxima que dice: si no te gusta la clase de gente que recomienda a un autor no leas a ese autor. Este es el caso de la señora Cristhe. Un cuento mediocre en que en los detalles, por supuesto, está la clave del misterio.

Del cuento rescato otro tipo de personaje: el investigador que no es más que una poderosa mente. Que no ve las escenas de los crímenes, ni interroga a los sospechosos, le alcanza con que los hechos le sean relatados para resolver el caso. Una mente sni cuerpo, esto parece ser una idea estimulante para cierta gente.

Los mejores cuentos policiales

Si muero antes de despertar de William Irish. El cuento está escrito desde el punto de vista de un niño que quiere ser detective como su padre. Este niño tiene un amiga en la escuela quien comparte los caramelos con él. El niño descubre que es un hombre que la espera a la salida de la escuela quien le regala los caramelos, pero ahora la niña ha desaparecido y el niño debe salir a buscarla, solo.
La idea el cuento es excelente, al ser narrado desde los ojos del niño nosotros sabemos cuáles son las intenciones del hombre que le da caramelos a las niñas, pero el niño no.

El niño no sabe bien qué es lo que pasa, y así avanza acercándose al peligro sin darse cuenta. El hecho de que nosotros sepamos qué es lo que va a ocurrir pero no podamos intervenir le agrega una buena dosis de suspenso y emoción. Quizá la único criticable del cuento es que hay algunas aclaraciones, algunas explicaciones innecesarias.

Aventura en la mansión en tinieblas de Ellery Queen. Un cuento de horror más que un cuento policial. La típica casa  laberinto-infiernal del género. La descripción por medio de la palabra no logra el impacto de una representación visual (llevada a la pantalla en numerosas películas de terror). También se produce la típica escena con seis sospechosos encerrados en una casa de los cuales uno es el asesino. Unas cuantas ducciones logran al fin dar con el asesino.

Tres muertos de Eden Phillipots. Un cuento extenso, que posee un clima diáfano (a pesar de estar ambientado en la noche tropical), largas y claras explicaciones y un misterio que no atrae, pero que por alguna razón resulta mas creíble que los de otros cuentos. Parece el relato de un investigación verdadera. Tres muertos y ningún sospechoso, ninguna pista, ningún motivo. Un investigador que fracasa y otro que resuelve el caso apelando a la psicología.

Una salida cerca de la calle Esgaware de Graham Greene. Una pequeña obra maestra. La joya del libro.

Personas o cosas desconocidas de John Dickson Carr. Un cuento donde el arma homicida está oculta pero a la vista de todos.

La tragedia del pañuelo Michael Innes. Un asesinato sobre el escenario mientras se representa Otelo. El homicida es uno de los actores o uno de los personajes.

Las doce figuras del mundo de H. Bustos Domecq. Este es el seudónimo con el que escribían Borges y Bioy sus cuentos policiales. En ellos Isidoro Parodi es un investigador que se encuentra en la cárcel, desde donde se encarga de resolver los misterios bonaerenses. Es un cuento con unos cuantos toques de humor, por lo menos el relato del personaje que se entrevista con Parodi resulta bastante cómico por ser una especie de caricatura de la forma de hablar, de ser y de pensar de los porteños.

Nueve millas bajo la lluvia de Harry Kemelman. Un cueto interesantísimo. Para amantes de los silogismo. Es asombroso lo que se puede deducir de una simple frase como la del título.

Humo de William Faulkner. Un maravilloso cuento del no menos maravilloso escritor norteamericano. Dos asesinatos, una herencia en disputa y dos herederos como sospechosos. Un cuento policial en medio de los campos del sur de Estados Unidos. Más cuento que cuento policial. Con este texto entró el aire de la gran literatura en el libro.

Julieta y el mago de Manuel Peyrou. No sé qué le vieron Borges y Bioy a este cuento para incluirlo en la selección. El libro debería terminar con Faulkner.