En 1955 el fotógrafo Robert Frank comenzaba un viaje a través de los Estados Unidos, gracias a una beca recibida por la Fundación John Simon Guggenheiem (con la ayuda del también fotógrafo Walker Evans), para fotografiar la sociedad americana en todos sus clases. Robert Frank hasta aquellos momentos era un fotógrafo que empezaba a hacerse un nombre, pero que aún no había desarrollado ningún estilo que diferencias del resto.
La beca obtenida por la Fundación John Simon Guggenheiem se presentaba como una forma de escapar de la monotonía. Acompañado por su esposa y sus dos hijos, y sin demasiados recursos económicos, Frank se pasó dos años recorriendo por carretera los Estados Unidos captando la esencia de la sociedad de aquellos días, el resultado fueron 28.000 fotografías de las que sólo 83 fueron seleccionadas para dar forma al trabajo final. Una vez Frank presentó sus fotografías en la Fundación Guggenheiem, ésta quedó horrorizada por el material entregado por el fotógrafo, rechazándolo y decidiendo no publicarlo ni exponerlo.
Las fotografías que había realizado rompían con todos los cánones establecidos hasta ese momento, Frank había logrado ir más allá de lo que había hecho hasta entonces, logrando unir forma y contenido, como una unidad indivisible, y dar una visión donde rompía con el mito del sueño americano. El fuerte contraste de las imágenes, demostraban el contraste entre las clases de la sociedad de aquellos días, al tiempo que rompían todos los tabúes fotográficos tanto a nivel de composición, enfoque y la utilización de la luz. Nada estaba preparado en aquellas imágenes, y el fotógrafo mostraba el entorno tal cual era, sin ningún tipo de manipulación ni artificios, por lo que la obligaba a trabajar en condiciones muy difíciles. Todos estos elementos daban como resultado unas imágenes duras, en algunos casos confusas, pero que no dejaban de ser una gran refleja de cómo entendía el autor entonces.
En un encuentro casual con Jack Kerouac, el escritor quedó fascinado por las imágenes de Frank, y se ofreció a escribir el prólogo si se decidía a editar en un libro. Ante la imposibilidad de encontrar un editor en Estados Unidos que se hiciera cargo de su publicación, el fotógrafo viajó hasta Francia y allí fue donde por primera vez las fotografías vieron la luz, bajo el nombre de ‘Las Americanas’, gracias la editor Robert Delpire. Las grandes críticas recibidas en Europa hicieron que en 1959, la editorial Grove Press edita en Estados Unidos, ‘The Americans’, con el prólogo de Jack Kerouac. En 1961 la obra fue expuesta en el Art Institute de Chicago y en el MOMA, convirtiendo en su autor en el gran padre de la fotografía de calle moderna. En nuestro país el libro vio la luz (con el prólogo de Kerouac traducido al castellano) en 2008, editado por La Fabrica, con motivo de la edición que conmemoraba el quincuagésimo aniversario de la obra.
‘Looking In: Robert Frank’s‘ es el catálogo que se editó por la extensa exposición que se realizó con motivo de su cincuenta aniversario, y es un auténtico y fascinante viaje por el proceso de construcción de la obra. Aparte de las 83 fotografías que forman ‘The Americans’, en el libro también podemos ver múltiples hojas de contactos, reproducción de la correspondencia que el fotógrafo mantenía con la Fundación Guggenheim durante su viaje, y posteriores reinterpretaciones y reconstrucciones que Robert Frank ha hecho de su propia obra.
