La seducción de las palabras

FOTO DE ÁLEX GRIJELMOLa seducción de la palabras es un libro escrito por el actual director general de la Agencia de noticias EFE, Álex Grijelmo, quién en la propia portada de la publicación escribe: “un recorrido por las manipulaciones del pensamiento”.

Imprescindible para los que quieran ejercer el periodismo, el libro se acompaña de numerosos ejemplos de una estructura en capítulos, cuyos títulos sugerentes colman la avidez del lector. Tras un breve recorrido por el camino de las “palabras profundas”, la persuasión, los sonidos seductores, las palabras del amor y los símbolos de la publicidad, Grijelmo, nos muestra el poder de las palabras o las palabras del poder en el capítulo VI y nos avisa: “la intención de seducir con palabras ha alcanzado en la política y la economía, en las almenas del poder, su más terrible técnica“. Por último, en el capítulo X, que titula con el mismo título que el libro, nos enumera los mecanismos principales. El lenguaje sexista y las palabras viejas son también motivo de reflexión.

Nada podrá medir el poder que oculta una palabra” comienza Grijelmo. El contenido de cada palabra, según el escritor, excede la definición oficial y simple de los diccionarios. Además, no existen los sinónimos completos porque “las palabras no sólo significan: también evocan”. Con una bonita metáfora se dirige a ellas definiéndolas como “cerezas anudadas siempre a otras”. Nieztche dijo que toda palabra es un prejuicio, nos recuerda el autor.

Grijelmo nos explica las diferencias entre persuasión y seducción: “la persuasión y la disuasión se basan en frases y en razonamientos, apelan al intelecto y a la deducción personal”, mientras que “la seducción parte de un intelecto, sí, pero no se dirige a la zona racional de quien recibe el enunciado, sino a sus emociones”. Otra metáfora nos representa esta diferenciación:“convence (persuade) una demostración matemática pero seduce un perfume”. Todo esto se explica por la contaminación que sufren las palabras a lo largo de sus vivas historias, de donde surgen las connotaciones y es de ahí desde donde parte la seducción.

Los sonidos seductores los define a partir de otra maravillosa metáfora: “las letras cumplen el papel de colores en la paleta de quien plasma un poema”. Así, nos explica que la vocal u “evoca la luz y todas sus manifestaciones”; la sugiere “la blancura y la candidez y el tamaño grande”; la plasma “el amarillo y sus connotaciones y el tamaño pequeño”; la o insinúa “el negro y el tamaño grande”; y la vocal e alude “al marrón y a los tonos pardos”. Las consonantes también tienen muchos colores: la j y la ch se “instalan en las palabras del desprecio”, las erres connotan “energía y fuerza” o las eses “la suavidad”. Grijelmo nos da varios ejemplos. El título de la película El hombre que susurraba a los caballos, por ejemplo, nos da inmediatamente una actitud favorable a la película o el titularEl Barcelona cerró ayer la pretemporada en Berlín con un juego pírrico”, que evoca que su juego fue ridículo e irrisorio y esconde el verdadero problema de jugar muy mal.

La Seducción de las palabras El amor es del mismo modo uno de los aspectos tratados por Grijelmo. Es ahí precisamente donde “el ser humano pone todas sus dotes de seducción”. Entre los verbos querer y desear, por ejemplo, la expresión te deseo, nos recuerda, “cuenta, dentro de esa capacidad subliminal de los sonidos, con la proximidad de te desexo”. También la expresión no me abandones, es más sugerente que no me dejes, porque “abandonar un bien implica descuidarlo, y abandonar a alguien significa desampararlo”.

El capítulo más amplio del libro, el que se dedica al poder de las palabras, se divide en varias técnicas manipuladoras como la contradicción, la grandilocuencia o la fuerza del prefijo, muchas de ellas empleadas durante los totalitarismos para esconder sus verdaderas pretensiones. Así ETA (Euskadi ta askatasuna) significa en castellano: País Vasco y libertad, a pesar de los métodos violentos que usan y del tipo de discurso intimidador y opresor. También las expresiones limpieza étnica para ocultar el genocidio, la solución final para legitimar el exterminio de los judíos, o campos de concentración por lo que realmente fueron. Aunque los términos hielo abrasador, fuego helado o amorosas crueldades son también fruto de contradicciones eficaces son agradables como recursos altruistas de la poesía.

Un ejemplo tan claro como la diferencia existente en estas dos expresiones: “esta mujer es capaz de acostarse con cualquiera” y “este hombre es capaz de acostarse con cualquiera” le sirve al autor para demostrar los prejuicios más arraigados en la mente humana y las consecuencias que de ello se deriva.

En el póstumo capítulo, el periodista, enumera los mecanismos principales que provocan la seducción de las palabras: la historia experimental de cada vocablo, el sonido como envoltorio de atracción, las contradicciones, la extensión o anchura de las palabras, el estiramiento de las palabras, los prefijos, las metáforas tramposas y mentirosas, los artículos antonomásticos, el valor del pronombre posesivo, las ideas suplantas en donde la ética se convierte en estética, el salto semántico y su ocultación de la mujer, y el vocabulario ajeno que se emplea para campos que tienen ya su propia terminología como ocurre en los deportes con el empleo del lenguaje militar.

Las palabras pueden pronunciar la melancolía con el sonido del violín pero también la guerra con la potencias de los tambores. Las palabras engatusan y repelen, edulcoran y amargan, perfuman y apestan. Más vale que conozcamos su fuerza” resume Grijelmo, quién además recopila una extensa bibliografía de libros y manuales sobre psicolinguística o comunicación social, prueba indudable de su arduo trabajo de investigación.