Platero y Yo, Juan Ramón Jiménez

Platero y yo de Juan Ramón Jimenez es un libro que crea un protagonista animal con virtudes verosímiles y poéticas. Resalta su mansedumbre y bondad que junto a la solidaridad del poeta a quien acompaña, lo lleva al encuentro de la vida de seres que sufren humanos y animales, de contemplación de la belleza natural y de esperanza y fraternidad cristiana con el pueblo en que viven.

Juan Ramón Jiménez editó su obra Platero y Yo (1914), un libro que se ha querido confinar dentro de la literatura infantil, pero que podríamos mejor rotular como literatura humana. Como grandes creadores sensibles, este autor andaluz transmitió mensajes nobles como el amor a los animales que llegan a ser personajes conocidos de un pueblo. La obra narra la estrecha relación del poeta y su burro, Platero; pero ambos interactúan con los niños, otros animales y el entorno natural de Moguer.

Las obras clásicas siempre pasarán la definición del ismo literario en que surgieron, así Platero y yo, no es sólo obra del modernismo que buscaba innovar la capacidad creadora del español en la literatura, sino una obra universal en que la poética del amor puro entre un hombre y su asno superan los límites de la edad, es un libro que conviene leerlo de niño pero que se entiende mejor de adulto. Con el tiempo apreciamos que tan verosímil se presenta Platero a nuestra lectura y que tan poético es su dibujo.

Un burrito de verdad: No solo asistimos al ciclo vital de Platero, desde su juventud hasta su muerte; sino que lo vemos en su dimensión animal de compañero del hombre, está dotado de una alegre y retozona personalidad, es inocente, y es vulnerable; lo vemos pasar accidentes que le causan dolor: pisa una espina, le pica una sanguijuela, le pican los tábanos, la coz de un potro, además pasa los estragos de la agonía y ocupa una presencia en el recuerdo del poeta, quien lo entierra cerca de su casa.

Platero destacará porque no está relegado por su amo, más bien lo lleva a todas partes, viajan juntos, el lo trata como a un niño y lo comparte en afecto con los niños de Moguer, con quienes juega y pasea, comparten alimentos y vivencias como la contemplación del atardecer. La presencia del dúo hombre burro domina la escena en el pueblo, Platero interactúa con otros personajes por su mansedumbre, personifica la nobleza animal necesaria para la supervivencia de los hombres sensibles.

El universo animal: Platero no es el único animalito del libro, está Diana, la perra amiga del borrico, el canario verde que escapa pero vuelve a su jaula; el loro, el perro sarnoso que es víctima del desprecio del guarda del camino que le dispara mortalmente, este can representa el sufrimiento de los animales abandonados y despreciados por la gente cruel en el relato. Aparecen en grupos animales como caballos, patos, gorriones, golondrinas, perros, gallinas, para recrear la vida colectiva que comparten con Platero.

La convivencia con los animales resalta el lado humano de los amigos de Platero, y su presencia hace que la representación de Moguer no se reduzca a edificios y personas, sino que el pueblo rebosa vida en los paseos de Platero y el poeta. La diversidad de vida posibilita la solidaridad en Moguer, como cuando Platero saca del atasco la carretilla de una niña, que tenía a un borriquillo débil tratando de moverla. Un animal puede ser solidario con los hombres y con su especie.

La religión: Como el poeta andaluz Lorca, Jiménez vincula su invención a la cosmovisión cristiana. En Moguer, se suceden fiestas como la muerte de Judas, El Corpus, los reyes magos, Navidad, se reza el Ángelus y ambos personajes borrico y amo participan de ellas en paz o en alegría. Como católico Juan Ramón reconoce el origen de la creación en Dios y sabe parte de ella a los animales que poetiza en su libro, es un mensaje de misticismo y de comunión espiritual con la vida en su totalidad.

El poeta tiene la esperanza pura del cielo para los animales “estás ahora en un prado del cielo y llevas sobre tu lomo peludo a los ángeles adolescentes”, el mismo que desea para el canario cuando muere. La bondad e inocencia de los animales se representa merecedora del cielo, del descanso eterno. La muerte de su compañero y mascota desgarra el espíritu del poeta, quien tiene vida para recordarlo, es ahí que la esperanza y la fe en la misericordia divina se hace tan humana, motivo de la poesía.

Los seres que sufren: En el libro “la alegría y la pena son gemelas”, y los que sufren padecen enfermedad como la niña tísica que grave es paseada por Platero para que tenga un momento de alegría; otra niña chica muere muy pronto dejando tristes a Platero y al poeta; el niño tonto, enfermo que paraba a la puerta de su casa fallece olvidado por el pueblo. No todo el mundo quiere a los animales, hay niños que matan a pedradas animales enfermos, el guarda que dispara contra el perro antes de que el poeta lo evite.

Unos niños violentos tiran redes y piedras a los pajarillos, pero en este episodio el poeta y platero intervienen para que las aves escapen, ante la rabia de los chiquillos crueles. La crueldad se entrona en gente de cualquier edad, sólo el poeta está en un nivel más avanzado de espiritualidad, ya que es capaz de compartir cualquier experiencia vital con Platero y sentir que de alguna forma sensible el burrito la asimila. Las acciones de ambos son nobles, representan la recreación de la vida que surge de la poesía.

El Platero poético: Platero puede disfrutar con su amo de los versos de Ronsard, tiene más nobleza y entendimiento sensible que el torpe escritor de diccionarios que se burla de los burros. Platero sigue existiendo después de su muerte en el recuerdo del poeta, en la representación del borriquete de cartón, que le regala una amiga de ambos al poeta y lo tiene en su escritorio, logrando que todas las gentes lo identifiquen con Platero. En la frágil mariposa que aparece en la muerte y la tumba de Platero.

Conclusión: Platero y yo transmite la celebración de la vida y el pesar por la muerte de un ser querido en su tono de elegía. Juan Ramón Jiménez construye un animalito creíble en su vitalidad y afecto, y lo lleva a un nivel poético en la comunión que logra con su amo al contemplar la belleza de naturaleza, acompañarlo en su inspiración poética y liberar el bien en un contexto cristiano válido rescatado por el arte.

Fotos:

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“Juan_Ramon_Jimenez” de elpais.com

“platero[1]” de murmurante.blogspot.com

“platero_y_yo” de pollitoaventuras.blogspot.com

“8424113020″ de tiendamusac

juan_ramon de ieros.iespana.es