El cuento más atrevido que puede dejar debajo del árbol Papá Noel o los Reyes Magos este año ya está en las librerías. Si en realidad fuera literatura para niños (en vez de sobre ellos), seguro que sería como si les trajeran carbón por haberse portado mal durante este año. El caso es que la editorial Reservoir Books ha publicado la versión española y catalana de “Go the fuck to sleep”, un controvertido texto de Adam Mansbach, el autor de títulos como “Angry black white boy” o “The end of the Jews”. Traducida por Laura Manero Jimenez, en su edición en castellano, y por el poeta barcelonés Miquel Desclot, en su versión catalana, “¡Duérmete ya, joder!” promete ser una propuesta muy polémica para esta Navidad. Y no sólo por los versos que incluye: los dibujos están firmados por un muy irreverente Ricardo Cortés, conocido por haber ilustrado libros sobre la marihuana o sobre un equipo de bobsleigh jamaicano.
La acogida del original inglés ya fue bastante estridente. El grupo Family First de Nueva Zelanda denunció que su contenido era poco apto para chavales y pidió que se retirara del mercado. Mansbach alegó que, en realidad, su cuento estaba destinado a un público adulto. Pero no faltaron los que le aplaudieron. De hecho, en Estados Unidos ya ha vendido más de 300.000 ejemplares. Fox no tardó en interesarse por los derechos, y el cineasta alemán Werner Herzog fue contratado para poner su voz de ogro al audiolibro.
“La gata se acurruca con los gatitos, / la oveja con los corderitos, hasta la mañana. / Tú estás muy bien bajo las sábanas. / Pues cojones, ¡ponte a dormir!”, comienza tiernamente el cuento. Mansbach, buscando la complicidad de todos los padres del mundo que transpiran la gota gorda cada vez que deben llevar los niños a dormir, dedica el libro a su hija Vivien. “Sin ella, nada de esto habría sido posible”, dice con una mezcla de ternura e ironía. La aventura de este escritor novel comenzó el día en que, vía Facebook, confesó que estaba harto de hacer dormir a la niña.
Después de un día entero al ritmo de los peques es normal desear que llegue la hora de estar un poco a nuestro aire. Eso no quiere decir que no adores a tus hijos. Sólo que como persona que sigues siendo a pesar de ser padre, necesitas desconectar y descansar. Muchas de las peticiones que refiere Mansbach son solo llamadas de atención, ni tienen sed ni pis, no pueden o no quieren dormir y saben las palabras clave para que vayas a la habitación. Es un juego de padres e hijos tan antiguo como los humanos. En su libro, intenta zafarse de ese juego con ironía y su propia experiencia.
