La casada infiel de Federico García Lorca

Federico García Lorca pudo representar el Eros varonil del gitano andaluz, aún superando las barreras de la homosexualidad o la bisexualidad. Recrea a un héroe aventurero que se solaza en el goce de una bella mujer, a quien lleva al río pensando que era soltera y doncella, persuadido por su belleza, sin embargo termina la relación al saberla casada no sin antes regalarle un costurero en reconocimiento al placer proporcionado.

Federico García Lorca (1898-1936) escribe el Romancero Gitano (1924-1927), para traer a la poesía el aire vivo y popular del pueblo andaluz que lo vio nacer. En su poema La casada infiel, recrea el espíritu aventurero del gitano de leyenda que no desperdicia una oportunidad para recrear su Eros, cuando una mujer hermosa se lo pide. García Lorca a pesar de su tendencia homosexual revitaliza la voz masculina y la apropiación del sujeto de deseo en su poesía.

Un gitano cumplidor narra su encuentro con una bella mujer que le solicita la satisfaga haciéndose pasar por doncella, el gitano goza la unión con ella pero no se quiere enamorar porque ella era casada y no era virgen. En reconocimiento al placer brindado, el le regala un costurero de raso pajizo. El sexo entre ellos dos está dinamizado por el movimiento del agua en el río, es una vuelta a la naturaleza para aprovechar al máximo el placer; el gitano cumple con satisfacerla y agasajarla.

Un héroe vital: Lorca pinta la aventura erótica de un gitano, que no solo cumple con la mujer que se ofrece sino también se muestra caballero. Este gitano es valiente, brioso, regala el costurero a la mujer aunque sea casada. Está en el ethos varonil, tiene un cinturón con revólver, es un aventurero dispuesto a pelear. Se lleva a la mujer a un descampado a orillas del río, el agua le da fluidez a su Eros, la agiliza, lo hace adaptarse al molde que le ofrece la casada.



El gitano hace un hoyo en el limo para encargarse de la casada, el sabe preparar el terreno porque tiene experiencia amatoria. Por eso se da cuenta que la mujer no era virgen. El se desviste más rápido que la mujer, ella tiene que sacarse cuatro corpiños, una enagua y su vestido, mientras él solo se quita la corbata y el cinturón para poseerla. La vitalidad del gitano se refleja en que aún con el pantalón puesto tiene potencia para complacer a la casada, no le incomoda esta prenda ni la arena.

El héroe gitano del poema goza de noche a la mujer, la domina como a una potra, ya que ella también es vital, y aquí se privilegia el Eros gitano capaz de satisfacer a una mujer por la creencia de que los varones tienen menos aguante y rendimiento que las mujeres fogosas. En el poema, el gitano queda satisfecho y brinda satisfacción a la casada infiel. Sabe que ahí termina su relación, pues no quiere comprometerse con la mujer de otro, que sería amar a medias.

La belleza de la mujer: Un gitano cumplidor, experto en el amor, va a satisfacer a una mujer que le guste, por eso se realza la belleza de la casada, sus pechos son como ramos de jacintos, su cutis es fino, sus muslos se mueven como peces y su piel es blanca como el nácar. El goce debe justificarse para recrear el Eros del gitano. No desperdicia una ocasión, la mujer lo buscó, ella es joven pues pasa por mozuela o es mozuela, solo oculta su condición de casada.

Este héroe gitano está siempre dispuesto, él ha montado a una bella potra, su revólver es representación de su falo, los dos denotan poder. El gitano está entre Eros y Ares, cumple con el amor y mantiene su estado viril para compartirlo y disfrutarlo con una mujer. La belleza de la mujer destaca en el río, ella queda sucia de besos y arena, totalmente cubierta o marcada por el gitano. El no dice por hombre como ella reconoció su trabajo con el sexo, el posee la belleza en flor.

El gitano cumple con el sujeto de su Eros, se satisface en él, además ella le corresponde, por este motivo el la premia con el costurero aunque ella le mintió. En el ethos del gitano está reconocer el gozo y la belleza. Premiarla es hacer patente su satisfacción, condescender con ella y quedar en buenos términos por el mutuo beneficio. El sexo es una breve aventura en este poema que se disfruta más por la belleza de la mujer, a más perfección de los atributos femeninos más satisfactorio el encuentro.

El locus amenus del Eros: El río o su orilla es el espacio privilegiado para el amor, un gitano cumplidor escogerá un escenario natural conocido que le de tranquilidad lejos de la curiosidad del pueblo. Los versos “un horizonte de perros ladra muy lejos del río”, presentan este lugar lejos de la impertinencia de los curiosos, están donde no los afecten los comentarios de terceros. En este lugar crecen árboles, el sitio brinda protección a los amantes para liberar su Eros en juvenil vigor.

Este lugar es de difícil acceso, el suelo es frondoso y está cubierto de zarzamoras, juncos y espinos, sólo la necesidad de desbordar el Eros permite a la pareja superar la incomodidad del terreno. La pasión allana el suelo, lo empareja por la vehemencia y la dedicación mutua al juego del amor. Un lugar de tanta vegetación se corresponde al ímpetu de los amantes, a la generosidad de su placer, a la fertilidad del amor y su poder de recrearse espontáneamente como la naturaleza.

El poema muestra una exhibición de proficiencia erótica del gitano, al punto que la mujer le hace saber que quedó complacida con su faena. Sin interrupción de nadie, el Eros de esta pareja seguirá su curso hasta que ambos se den por bien servidos. El poema narrativo patentiza la capacidad para cumplir del gitano, lo hace dueño de un aire y encanto pícaro, vivaz, alegre e inteligente para el sexo. El gitano ha separado sexo de amor, pues la joven no era soltera, hecho que limitaba la relación.

Conclusión: La casa infiel muestra a una mujer que busca satisfacción ofreciéndose a un gitano. El héroe del poema unido al yo enunciador probará su hombría y caballerosidad con ella, satisfaciéndola, guardando reserva de su identidad y sin mencionar el cumplido que su amante satisfecha le profiere. Para realizar el Eros, el gitano se la lleva a la orilla del río a un terreno de difícil acceso ideal para el placer disfrutado tranquilamente, sin intervención de personas que los delaten o critiquen.

Fotos:

“GarciaLorca” de bellatryx.blogs.ie

“Romancero%20GitanoP” de tienda.leer-e.es

“lorca” de mason.gmu.edu

“M1-1795020942–253×270″ de lavozdigital.es

“S795″ de imagecache2.allposters.com