El erotismo de antaño

Escultura del museo de Bellas ArtesLo sensual, lo íntimo, lo excitante. Estas son las claves que todo buen relato erótico tiene que cumplir para sucumbir a los sentidos de los que disfrutan del placer que proporciona este tipo de lectura. La capacidad de conmover a las personas hasta la extenuación de sus cuerpos a través de las palabras es algo que sólo la literatura erótica consigue.

Hoy inauguramos esta sección para rendir un pequeño homenaje a los literatos clásicos que un buen día decidieron dar esquinazo a la censura de la época para llevar el terreno de lo personal al alcance de todos. Desde estas líneas os invitamos a disfrutar del erotismo a través de la literatura. ¡Déjate seducir por la sensualidad de las palabras!

Lo sugerente no está reñido con lo clásico, de hecho basta con remontarse varios siglos atrás para descubrir el origen de la literatura erótica. Nuestros antepasados sentaron las bases de lo que hoy se ha convertido en uno de los géneros literarios más demandados. Los autores clásicos encontraron la forma de plasmar lo prohibido con una sutileza asombrosa. Obras españolas de antaño como “El Libro del Buen Amor”, “La lozana Andaluza” y “Arte de las putas” son testigos de este intento por mostrar lo bello, lo íntimo, la búsqueda del placer, la iniciación al sexo…

Fusión de cuerposSin embargo, en otros países como Francia y Reino Unido, la literatura erótica tuvo más libertad que en España. Así, numerosos volúmenes dedicados a lo excitante consiguieron ver la luz. Sin duda, el paraíso de la sensualidad fue Francia. Y el padre del libertinaje, el Marqués de Sade, que fue un experto en el arte del placer; sus obras “Justine”, “Juliette” y “La philosophie dans le boudoir” dan prueba de ello. Sin dejar a un lado las aportaciones de los franceses Andréa de Nerciat y el Conde de Mirabeau.

Pero la influencia del erotismo es tan grande que ha traspasado el plano de lo literario y está presente en otras disciplinas como el cine, el dibujo, la pintura, la fotografía, la escultura, la arquitectura, la música. Es evidente, que el deseo por lo carnal no tiene límites y son muchas las manifestaciones que nos han quedado con el paso de los años.

Para adentrarnos de lleno en el origen de la literatura erótica, hemos seleccionado tres de obras clásicas de referencia en España:

♦♦ “El Libro del Buen Amor”, como su propio nombre indica, aborda el inabarcable mundo del amor con un tono festivo y a la vez serio, con tintes religiosos y profanos. Su autor, Juan Ruiz, más conocido como el Arcipreste de Hita, relata de forma autobiográfica sus conquistas amorosas en la Baja Edad Media, así como historias de amor ficticias con nombres y apellidos.

La relación entre los personajes ficticios de Don Melón, que encarna el propio Arcipreste, y Doña Endrina o de Don Carnal y Doña Cuaresma está representada en este volumen compuesto por 1728 estrofas. Como curiosidad, decir que el título original era “Libro de los cantares”, pero fue Menéndez Pidal quien decidió más de cinco siglos después de su publicación cambiar el nombre al actual.

Manuscrito de El Libro de Buen AmorEntre todos los relatos, el más original es el que está narrado en primera persona, sobre todo por el personaje de Trotaconventos, una peculiar celestina protagonizada por una misteriosa anciana. Todos estos atributos elevan la obra a una de las más representativas del Mester de Clerecía.

– Lo mejor: la variedad de sus composiciones, de carácter narrativo en su mayoría, ya que el libro incluye fábulas, cuentos, ejemplos, enseñanzas morales, serranillas y otros elementos estilísticos y didácticos. Y también la métrica que utiliza, donde destaca la cuaderna vía.

– Lo peor: que no se puede leer la obra completa porque faltan hojas de los tres manuscritos que la conforman. Además, no está clara la intención del autor, por lo que es el lector quien da rienda suelta a su imaginación e interpreta a su antojo “El Libro del Buen Amor”.

♦♦ “La Lozana Andaluza” es la obra principal del clérigo y escritor español Francisco Delicado, que vivió la mayor parte de su vida en Italia. Este libro, erótico donde los haya, describe el ambiente celestinesco de la Roma renacentista. Está basado en las vivencias del autor, quien frecuentaba las barriadas de prostíbulos de Venecia y Roma, aunque los protagonistas son la prostituta Lozana y su amigo Rampín.

La obra está dividida en capítulos, que reciben el nombre de “mamotretos”, y a través de ellos Delicado nos descubre los oscuros recovecos del intrigante mundo de la prostitución.

– Lo mejor: la integración del folklore, la tradición y las costumbres propias del Renacimiento con el hilo conductor de la historia. Además del ritmo dinámico de la narración.

– Lo peor: los constantes coloquialismos e italianismos.

♦♦ “Arte de las putas” es el título de una de las creaciones poéticas más apreciadas de Nicolás Fernández de Moratín. A través de este canto al erotismo, el poeta y dramaturgo español retrata con una ironía mordaz que conduce hasta el sarcasmo anécdotas reales de prostitutas.

El poema, que fue prohibido por la Inquisición y logró editarse en 1898, se aleja de la estructura clásica para plasmar el Madrid nocturno del siglo XVIII como respuesta al interés oculto que muchos ilustrados sentían por la temática erótica. Como si de una guía se tratara, el autor da recomendaciones a los lectores acerca de los servicios que ofrecen las prostitutas.

Como curiosidad, “Arte de las putas” sirvió de inspiración al mismísimo Goya a la hora de realizar dibujos y otras obras. “La tauromaquia” y, en especial, los “Caprichos” dan fe de la influencia de Moratín en el pintor aragonés.

- Lo mejor: el retrato del atractivo mundo del espectáculo, donde además de las prostitutas, Moratín prestó su mirada a toreros, músicos, danzantes, actores, pintores, escultores y otros artistas de la farándula.

- Lo peor: la similitud con obras anteriores como “La rettorica delle puttane” o “La tariffa della puttane di Venezia”.