Pyongyang, Guy Delisle

¿Qué sabemos de Corea del Norte, aparte de sus pruebas nucleares, las continuas amenazas de George W. Bush, y su régimen comunista totalitario?
Con un cómic minimalista del dibujante canadiense Guy Delisle (1966), resulta que obtenemos el mejor documento gráfico sobre la vida en la actual Corea del Norte.

En el concepto flexible y ambiguo que se ha convertido hoy en día el cómic, en el que parece ser que cualquier cómic es una novela gráfica y viceversa, sí puedo asegurar algo: es el cómic más brillante que haya leído en los últimos años.

En cuanto al dibujo, es innegable su marcado acento francés. Con un trazo sencillo, próximo al de Hergé o Uderzo (aunque con sus limitaciones), el blanco y negro de la obra resulta muy oportuno para expresar la vaciedad que destila la atmósfera durante todo el libro.

La obra, autobiográfica, trata sobre la estancia de un dibujante francés (el propio autor) en Pyongyang, capital de Corea del Norte, para la colaboración con los principales (y únicos) estudios de animación del país. Las dosis de humor en lo narrativo, y el simbolismo omnipresente en el aspecto gráfico, junto con el aspecto entrañable del protagonista, sobresalen dentro de un relato en el que la rutina, la opresión, el bizarrismo y el absurdo son lo más común en la cotidianeidad de lo que el protagonista ve y vive en Corea del Norte.

No en vano, son numerosas las referencias y similitudes a 1984, de George Orwell, libro que precisamente se lleva el protagonista en su viaje. Son tantas las anécdotas y ocurrencias explicativas de Delisle a la hora de abordar las características de un país tan desconocido como Corea del Norte, que el lector tiene que empatizar con el protagonista.

Así, se describe al monarca Kim como un dios, la nula relación de los escasos extranjeros con los habitantes locales y la imposible máscara propuesta al exterior, y la estandarizada forma de pensar de los norcoreanos, tan sumidos en la desesperanza y la ausencia de futuro.

Imprescindible. Su mayor defecto potencial es que puede, por su condición de cómic, no tomarse en serio. Y desgraciadamente, es algo muy serio. Y real.

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  • salomon r.c.
    06 nov 2007

    a mí me gustó muchísimo este comic. de verdad lo recomiendo mucho. qué bueno que lo comentas, Luisfer.

  • Pirluit
    06 nov 2008

    parece de coña pero no, no… es DE VERDAD.
    Lo leí justo después de el de China del mismo autor (Shenzhen) y me dejó aún más estupefacto. Muy “divertido” por momentos, sobre todo el contraste entre la flemática perplejidad del autor y el surrealismo circundante, amén de que me encanta el minimalismo en general, y este en particular.
    Lo de los coches alumbrando zombis en la noche… que gran imagen. Y como esa cientos.
    Mucho mejor que acudir a la enciclopedia.

  • [...] un documental de cuatro sobre Corea, merece la pena verlo. También os podeís leer Pyongyang de Guy Delisle, que no es tan chulo como Crónicas Birmanas pero está bien para hacerse una idea de [...]

  • [...] Guy Delisle contó su experiencia en las autopistas de Corea del Norte en su imprescindible cómic Pyonyang (que aprovecho para recomendar). Durante un viaje en coche entre la capital y la Exposición de [...]

  • 31 ago 2010

    Tremendo farsante es el que diga que Norcorea es un país “comunista totalitario”. Si alguien cree que la prensa alternativa no derriba día a día las mentiras y manipulaciones de Falsimedia, ese alguien sencillamente ignora dónde tiene los pies.

    Guy Delisle es un listillo de mentalidad burguesa que piensa que no hay gente bien informada y alejada de la estupidez y la ignorancia. Parece estar convencido de que en Occidente todos nos lo tragamos todo, sin cuestionarnos nada. Pensará este autor que su “verdad” es incuestionable.

    Muy equivocado está, desde luego.

  • El Niño Torres
    03 jun 2011

    Yo también he tenido la suerte de leer el libro. No difiere mucho de la información disponible, y bueno, si alguien cree q SOLO EN NORCOREA, hay zombies, si duda se equivoca, que en los EEUU también los hay, aunque se vean más felices; pero aún así, me gustó la narrativa, el trazo y con todo y las dudas y la desconfianza que me inspiran Televisa, CNN, CBS, y sus noticieros e imperios informativos afines y similares, no me gustaría estar viviendo allí ni como extranjero…..

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