Push, el éxito de Sapphire

Precious es una chica negra y obesa, víctima de múltiples vejaciones por parte de sus padres. Su madre la golpea y su padre abusó de ella. Ahora tiene dos hijos fruto de las violaciones de éste y debe abrirse paso en la vida con la ayuda de Blue Rain, su profesora. El racismo, la exclusión social, la violencia y la necesidad de una educación son algunos de los temas de la novela.

La novela ha sido recientemente adaptada a la gran pantalla por Lee Daniels

La novela de la poetisa afroamericana conocida como Sapphire (Ramona Cofton es su nombre real) fue publicada en España en 1998 y ya venía abalada por el éxito absoluto en su país de orígen, Estados Unidos. Heredera de una corriente de pensamiento literario que pone de manifiesto las taras del sistema social norteamericano, con una clara deuda hacia la literatura afroamericana del siglo XX (ahí está Alice Walker y El color púrpura), Push es una novela que trata temas tan complicados como el racismo, la exclusión social, la violencia sexual o el analfabetismo.

Para aquellos que todavía no se hayan hecho eco del argumento del libro a raíz de la reciente adaptación cinematográfica por parte del director Lee Daniels, daremos unas cuantas claves. Claireece Precious Jones es una adolescente de 16 años que vive en una especie de Nunca Jamás invertido. El universo en el que se mueve esta obesa y analfabeta niña parece sacado de un compendio de horrores televisivos: violada dos veces por su padre, sometida a abusos desde los tres años, madre de un niño con Síndrome de Down (al que llama Mongo), golpeada por su madre y obligada a proporcionarle placer sexual, expulsada del instituto por no saber leer ni escribir… y, finalmente, infectada con el virus del VIH a causa de las vejaciones de su propio padre.

La novela no deja en buen lugar a la comunidad afroamericana más desfavorecida y tampoco lo pretende. Un punto de vista polémico y arriesgado que, sin embargo, no nos dará las claves necesarias para comprender el origen del horror. Pese a ello, sí podemos extraer ciertos puntos positivos del relato de Sapphire: es interesante comprobar cómo el desarrollo personal y la autoconciencia de la propia Precious van a la par con su proceso de alfabetización. Puede que la autora no comprenda del todo de dónde viene tanta violencia social, pero sí que nos plantea una solución elemental, la educación. Así, Precious empezará tomar las riendas de su vida cuando acuda a la Escuela de Enseñanza Alternativa. La profesora (Blue Rain) que le ayudará a utilizar la escritura como medio de expresión, cercano a la catarsis, será el alter ego de la propia Sapphire.

A través de la escritura, Precious se liberará de sus fantasmas

Puede que las experiencias que relata la autora sean fruto de su periodo como profesora en estas escuelas alternativas para adolescentes excluidos del sistema, pero todo junto resulta abrumador y, lo que es peor, poco esclarecedor. El horror en estado puro que significa la vida de Precious responde a ese horror cotidiano que todos intuimos que existe… pero que permanece escondido tras las puertas de nuestros hogares. Sapphire echa abajo cada una de esas puertas para mostrarnos la “realidad” con toda su crudeza. El error en el que puede incurrir, y lo hace, es en concentrar todo un decálogo de prácticas aberrantes y de vejaciones históricas en el oriundo cuerpo de Precious, estandarte de la (anti)heroína de la marginalidad.

Demasiado terror humano de golpe como para poder asimilarlo. Ante este panorama, nos es imposible trascender los hechos, pasar del morboso espectáculo catódico-amarillista para llegar hasta las raíces del problema. El lector queda desarmado, no se le dan las claves para comprender por qué ocurre lo que ocurre. Puede que ni la misma Sapphire lo sepa. Solo quiere creer que, tras la atrocidad social, Precious resurgirá de sus cenizas para no cometer los mismos errores que sus padres.

Sin embargo, esa posibilidad se antoja un tanto complicada si no sabemos contra qué (contra quienes) luchamos en realidad.