Ensayo sobre la Ceguera, José Saramago

Portada del libro

Ensayo sobre la Ceguera es, para muchos críticos, y también para el que escribe este artículo, la mejor novela del premio Nobel portugués José Saramago (1922). Con un estilo ciertamente original, frenético, y un modus operandi de ciencia ficción por su trama apocalíptica y surrealista, José Saramago hace que una novela densa (en algunas ediciones tiene 500 páginas), se lea fácilmente, con total complicidad con el lector, por el horror que éste está leyendo, e inevitable, imaginándose.

José Saramago utiliza párrafos largos, muchos verbos, pocos adjetivos pero muy explicativos y visuales, y no usa el punto y seguido, sino una coma y escribe la palabra posterior en mayúsculas. Además, alterna narraciones en tercera persona con monólogos de algunos de los personajes, de forma que a veces no es evidente saber si el personaje está hablando o pensando lo que está escrito. Es importante explicar esto porque de primeras, es complicado acostumbrarse a leer con placer la absurda trama que nos propone Saramago.

En cierto modo, podemos estar hablando de una novela de terror, porque es difícil superar la fuerza y el impacto de la situación de la que se parte como premisa. Un señor que conduce, y que de repente, ante un semáforo en rojo, se queda ciego. Pero no una ceguera normal: en un abrir y cerrar de ojos lo ve todo blanco. En su desesperación, acude a varias personas para consolarse ante tal desgracia y con la esperanza de curarse o al menos de comprender el origen de su repentina tragedia.

La consecuencia directa es que todo aquel que ha tenido contacto, por mínimo que sea, con ese señor, se vuelve igualmente ciego. Esto es así hasta que la epidemia, de carácter exponencial, obliga al gobierno a intervenir para aislar a los infectados, que hasta ese momento son centenares, y mandan a los militares a expulsarlos a un edificio abandonado.


Allí los protagonistas, de los que ningún momento el narrador se molesta en decirnos sus nombres, malviven en unas condiciones inhumanas. Al principio la situación, dentro de que están desesperados por su ceguera, es tolerable, pero conforme avanzan los días y las dosis de provisiones se reducen (por miedo de los militares a infectarse), se forman clanes, las mujeres son obligadas a prostituirse con el fin de intercambiar comida robada, la higiene y la salud comienza a obviarse por completo, el miedo y la resignación se apoderan de los ciegos, hasta que aparece un resquicio de esperanza: una mujer no está ciega y ha estado fingiendo todo el tiempo estar infectada, por lo que sirve de guía a sus compañeros.

Con un final muy acertado y un envolvente estilo que, como ya se ha dicho, se hace difícil al principio, Ensayo sobre la ceguera es una de las grandes novelas sobre la condición humana, próxima a El Señor de las Moscas, de William Golding y basada levemente en el Leviatán, de Thomas Hobbes, en la idea de que “el hombre es malo por naturaleza”. Aquí el aforismo se transforma a, digamos, “el hombre es cruel, despiadado y brutalmente egoísta por naturaleza ante situaciones extremas”.
Indispensable. Una lección de literatura y de sabiduría sobre el comportamiento humano ante situaciones adversas.