El trágico destino de los hijos de los Reyes Católicos

Los Reyes Católicos tuvieron cinco hijos, Cinco infantes de España que, por una u otyra razón o triquiñuela del destino, gozaron de la peor posible de las suertes. Víctimas de traiciones, deshonras y muertes prematuras, 'El trágico destino de los hijos de los Reyes Católicos' repasa la biografía de Isabel, Juan, Juana, María y Catalina y las desdichas que impregnaron su futuro.

Fueron los primeros reyes en ser coronados como soberanos de España tal y como hoy la conocemos. Los reyes Católicos, Isabel y Fernando, parecían tenerlo todo a su favor, el destino les sonreía. Sin embargo, no sucedió lo mismo con los hijos de los monarcas. Uno a uno fueron víctimas de enfermedades, deshonras, traiciones… La historiadora Vicenta Márquez de la Plata relata en ‘El trágico destino de los hijos de los Reyes Católicos’ los distintos avatares que tuvieron que soportar los herederos de unos de los monarcas más famosos de nuestro país.

A lo largo de 240 páginas el libro, publicado por la editorial Aguilar, refleja la vida de unos infantes que fueron víctimas de los caprichos del azar. Ser hijo de reyes no siempre implica fortuna. Matrimonios no deseados, la condena a vivir en un país extranjero y sufrir en primera persona la soledad o el desencanto, incluso la humillación, la fatalidad que impera sobre los llamados a ocupar el trono que muchas veces mueren de forma prematura víctimas de los complots para hacerse con el poder… Y los hijos de los Reyes Católicos no se libraron de casi ninguna de las desgracias posibles.

Portada del libro 'El trágico destino de los hijos de los Reyes Católicos'

La primera hija de los reyes, Isabel se caso por un matrimonio acordado con el rey de Portugal para garantizar la unión de ambos reinos y murió en el parto de su primer hijo. El segundo hijo de los reyes, Juan, llamado a ocupar el título de rey murió de tuberculosis al poco tiempo de haberse casado con Margarita de Austria y estando ésta embarazada de un niño que nació muerto.
Tampoco tuvo mejor suerte Juana, la tercera hija de los reyes, que quedó inmersa en la locura de una pasión no correspondida por su marido Felipe el Hermoso, que ha sido el argumento de numerosos libros y películas, y murió recluida en el monasterio de Tordesillas.

Por su parte, la princesa María, se casó con el futuro rey de Portugal, su cuñado, a la muerte d su hermana para procurar la continuidad de la estirpe lusitana. Y finalmente, la quinta hija de los reyes, doña Catalina tampoco tuvo un feliz destino. Acató la voluntad paterna y fue condenada a compartir lecho con Enrique VIII, un hombre autoritario que la aborrecía y que la acabó abandonando después de cuatro partos de niños que nacieron muertos y de tener una hija con ella, la futura Maria I de Inglaterra.

Especializada en la Edad Media, la historiadora examina con viveza y amenidad expositiva la deriva vital que sufrió cada uno de los descendientes de Isabel y Fernando, y analiza la forma en que la extinción de su estirpe cambió el rumbo de la historia de España y también de Europa.

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