El Hobbit, J. R. R. Tolkien

Es tanta la pasión que ha levantado la saga del Señor de los Anillos, del mítico J. R. R. Tolkien (1892-1973), que hablar de lo que podría considerarse como su prólogo El Hobbit, aunque sea una novela aparte, tiene como obligación hacer referencia a los volúmenes posteriores.

Y es que su protagonista absoluto, Bilbo Bolsón, es tío de Frodo Bolsón, que será el personaje principal de la archiconocida trilogía. En la Tierra Media, una trabajada y magnífica dimensión alternativa con tono mitológico y medieval, Bilbo (un ser pequeño y hogareño de una etnia denominada hobbits) es visitado por Gandalf el Gris, un mago carismático y legendario, para ayudar a una tropa de enanos, liderados por Thorin, a recuperar un tesoro que guarda un dragón llamado Smaug. Es un argumento aparentemente sencillo e infantil, que esconde un ritmo ágil pero relajado, repleto de aventuras pero también de adjetivos y de innecesarias descripciones.

Tolkien escribió esta obra a partir de 1930 como regalo para sus hijos, y se nota mucho. Las andanzas de Bilbo con los enanos hacia la Montaña Solitaria, donde se encuentra la guarida del dragón, son complacientes y previsibles, pero dotadas de una excitación y de unos diálogos perfectamente barrocos.

Es imposible, como he dicho, hablar de El Hobbit sin hablar de El Señor de los Anillos (que transcurre décadas después), y hay acontecimientos que ocurren en esta novela que determinarán algunos sucesos de la saga. Por ejemplo, Bilbo, con un sutil y extraordinario juego de adivinanzas, arrebata a Gollum (un hobbit degenerado por la codicia) un anillo que al parecer otorga invisibilidad e inmortalidad a quien lo lleva puesto. Asimismo, se describe una guerra entre humanos, orcos, enanos y demás especies que será vital en la posterior obra de su autor.

La narración es trepidante, minuciosamente cuidada, y mimada hasta el extremo, con un tratamiento afectuoso a sus personajes, de manera que es posible coger cariño incluso al villano de la historia: un dragón perverso y presuntuoso, que tiene en Bilbo su antagonista, ya que gracias al anillo obtenido a lo largo del viaje, aprovecha sus nuevos poderes para enfrentarse a él, de una forma indudablemente divertida y fluida.

La inverosimilitud de ciertos pasajes se suele compensar con la increíble versatilidad en la descripción y puesta en escena, de manera que el lector puede apreciar con precisión los detalles de ciertos momentos de la trama sin esfuerzo alguno, para mayor fortuna de su autor. La amenidad del libro está presente en todo él, sin que los altibajos se hagan notar demasiado, y constituyendo el libro perfecto de literatura juvenil, con un universo atractivo desde primera instancia, y unos personajes suficientemente perfilados (por lo menos los principales, porque la horda de enanos es uniforme y casi carente de identidad). Un libro memorable y antológico por méritos propios, donde nada es lo que parece y donde el disfrute está prácticamente asegurado. Lo mejor de todo es que el estilo se identifica maravillosamente con la manera que tendría un abuelo de contarle a su nieto una historia apasionante, con canciones, batallas, héroes y malvados, algo de agradecer para todo tipo de lectores, niños, jóvenes y adultos. Lo cierto es que gracias a esto, engancha, y su lectura jamás se hace tediosa.

Una novela muy conseguida en todos los aspectos, que encumbró a Tolkien aún sin tener en cuenta la saga que más tarde le haría un hueco entre los grandes. Quizás sea exagerado considerarle el padre de la literatura fantástica moderna, como algunos aseguran, pero desde luego ha sido un autor que ha demostrado todas las virtudes narrativas e imaginativas que tenía a su alcance, para bien de todos nosotros. El Hobbit es la prueba de que leer un libro puede ser un viaje alucinante a un mundo fascinante y distinto.

Aquí puedes leerlo gratis.