Un cuento corto con inicio, desarrollo y final

La estructura clásica del relato con inicio, desarrollo y desenlaces sigue siendo perfecta para contar una historia de cualquier género narrativo

Libro Caperucita Roja

La estructuración de la obra literaria en tres partes -exposición, nudo y desenlace, también llamados inicio, desarrollo y final- procede de la más genuina tradición clásica. Ya Aristóteles la defendía en su ‘Poética’, la primera que realmente influyó en la literatura posterior. Con ciertos añadidos, la misma división propugnaba el romano Horacio en su ‘Epístola a los Pisones’ y los clasicistas franceses del siglo XVII con Nicolás Boileau, gran admirador del latino, a la cabeza.

A su vez, en éste se basó el aragonés Ignacio de Luzán para su monumental ensayo ‘La Poética o reglas de la poesía en general y de sus principales especies’, obra fundamental para entender la literatura española del siglo XVIII.

Posteriormente, los escritores continuaron aplicando la premisa de construir sus textos con exposición, nudo y desenlace. Incluso en la pasada centuria, con todas las corrientes experimentales de la novela, siguieron haciéndolo, bien es cierto que teóricos de la Literatura como por ejemplo Vladimir Propp incluyeron otros factores y, sobre todo, una nomenclatura distinta. En cualquier caso, hoy se enseña en todos los cursos de Narratología que una buena historia debe estructurarse en un inicio introductorio, un desarrollo de la trama en la que se alteran las circunstancias de ésta y un desenlace. Y si ello es aplicable a la novela, también lo es al cuento, donde, por su menor extensión, es más fácil aún de apreciar tal estructura.

De hecho, todos los grandes relatos breves de la Literatura Universal se circunscriben a ella. No importa que sean de aventuras, fantásticos, psicológicos o policíacos. Pensemos, por ejemplo, en un cuento infantil como ‘Caperucita roja’, una historia del folclore que reelaboraron grandes autores como el francés Charles Perrault o los alemanes hermanos Grimm.

En él, tenemos un inicio o exposición, que llegaría hasta cuando la protagonista sale hacia casa de su abuela con la cesta de comida. Se da entonces paso al desarrollo del relato con su camino por el bosque, el encuentro con el lobo, el posterior engaño de éste a Caperucita al hacerse pasar por su familiar y el resto de las peripecias de la niña. Y, por último, hay un final o desenlace en el que el leñador rescata a Caperucita y a su abuela del vientre del lobo y éste muere por caer a un estanque cuando su cuerpo ha sido rellenado de piedras.

Vía: ‘Ensayistas.org’.

Foto: ‘Amazon’.