Aeroplano de Haruki Murakami

Aeroplano es un cuento psicológico de Haruki Murakami que muestra como una pareja de amantes pueden caer en el tedio de su realción por no reflexionar lo mínimo sobre ella y hacer un esfuerzo de develar su yo por medio de la comunicación. Un hombre tiene años menor que su amante, conoce que tenía como ella una tendencia a hablar solo y también un latente deseo de evasión.

Haruki Murakami (Kyoto, 1949) tiene sutileza para verbalizar los conflictos de los amantes, además no necesita darles nombre propio, los pinta anónimos para construirlos como arquetipos de los desencuentros y hiatos de la relación de pareja. Aeroplano es un cuento suyo de esta temática, de la relación de un joven de 20 años con una mujer casada de 27 años, que llora frecuentemente luego de hacer el amor con él. El por afectación tiene el hábito de hablar solo y la mujer se lo hace saber.

Es una relación provechosa para el Eros pero no tienen como potenciarla, el la ve inalcanzable, siente que no la hace feliz. Cuando hablan del malestar de él, ella apunta sus palabras recitadas como poesía, contenían referencias a un vuelo en aeroplano, algo que estaba en el inconsciente del joven. Curiosamente ella también había estado pensando en el avión; el autor deja la posibilidad de que ambos buscan un viaje para salir del tedio que anquilosa su furtiva relación.

El malestar psíquico de ambos: Ella llora, no se siente satisfecha, siendo mayor que él, lo toma a la ligera. El cavila mucho sobre su relación con ella, la conceptualiza, se cuestiona por todo. Llega a hablar solo sin darse cuenta de sus palabras, cuando ella le escribe lo que él dice, se da cuenta que quería volar en avión, salir de lo cotidiano o quizá ir con ella a un lugar más cómodo para ambos. Ella es la primera mujer mayor con quien entabla una relación, están en la casa de ella.

Como en su cuento Tony Takitani, Murakami presenta desórdenes psíquicos en la mujer que afectan a la pareja. El habla sólo porque la ve con aires de superioridad y porque ella llega a llorar hasta dos veces al día con él. Parece que ella viene de una clase social superior, ya que su marido trabaja en una agencia de viajes y tiene una colección de música de la ópera que ella no valora, porque no le gusta la extensión de cada composición de este género. El nunca ha escuchado ópera.



Sobre una psicosis compartida se construye la relación de estos amantes, hay silencio sobre las expectativas de ambos, él está en una etapa de formación, quizá perdiendo sus energías con ella, ya que está mujer tiene la obligación de su familia formada. Ella le cuenta que su marido es bueno con ella y que ama a su hija, con estas palabras él se siente pequeño e incómodo, pues está dominado por el sexo. Ella es presentada atractiva para justificar este dominio: de piel blanca y pestañas largas.

El tedio: La rutina puede consumir todo y echarlo a perder. El la posee a ella pero sabe que no le pertenece. En donde están pasan trenes eléctricos a cada instante, que están marcando el dominio de lo cotidiano en el ambiente. El paso de estos trenes es una función coral que comenta el estado del tedio de esta pareja. Ella llena el vacío de los viajes de su marido, no se proyecta a nada serio con él. El ha usado todos sus conocimientos del sexo para retenerla, le vence el llanto de ella.

Quizá ella llora por la breve felicidad que siente con él, pero esta acción lo perturba, están tratando de extender el espacio ocasional que tienen para ambos. En ellos nace el deseo velado de evasión que se representa en la idea compartida del avión. Este descubrimiento es un mensaje que deben decodificar a tiempo si es que van a sostener su relación por más tiempo. El tiene vacíos existenciales, recreados en esta laguna mental de recitar el deseo de tomar un avión.

La relación de amantes es un pasatiempo cuando no hay renovación ni perspectiva, ella prefiere quedarse con su marido y su hija para su vida formal. La relación con él es diversión, no tiene viso de mejora para ninguno. Ella consigue en él, al amante menor a quien modelar a su Eros, y también a quien dominar por su mayor experiencia. Ella sigue con él porque un joven puede brindarle más resistencia en las faenas del sexo que su marido, quien además para viajando.

El descubrimiento del yo: El joven ha tenido otras mujeres, pero con esta llega a comunicarse cuando ella descubre el mensaje de su inconciente que él no recordaba. El hablaba solo, como ella cuando era niña, sólo que su madre la reprimió con el castigo. El queda agradecido con su amante y empieza a sentir cariño por ella. Ambos tenían la necesidad de evadirse de la situación, habían pasado por el mismo trastorno de hablar solos y pensaban en el avión como algo que los liberaría del tedio.

Cuando descubren ese punto en común, ella llora por última vez; se compone de cierta forma su relación porque el pensaba que ella lo necesitaba a él para llorar. Ambos reaccionan ante el paso del tiempo, como si el ruido de los trenes, les avisara de esta necesidad. El marido para medio mes de viaje, y el toma la precaución de fumar cigarrillos de la misma marca para que a su regreso no sienta otro olor. El instante se detiene cuando están sentados en la mesa, sin hablar o toman café.

En el desarrollo de la sexualidad, la mujer con ventaja de experiencia subordina al hombre a su satisfacción; el cubre un vacío; pero ella debe estar atenta a la llegada de su hija de 4 años del kinder. Murakami hace que este joven con cierta intuición sobre mujeres pueda analizarlas psicológicamente; pero es ella quien facilita el diagnóstico final para el conocimiento de su yo. Ambos se curan, pues han descubierto que tenían algo en común, el trastorno y el deseo de evasión.

Conclusión: Murakami verbaliza los vericuetos de las relaciones de pareja, con gran lucidez e imaginación. Los amantes no se limitan a la reflexión del porqué del tedio en sus encuentros; ambos se preocuparán en un momento de descubrir una causa en común que es fuente de tristeza en ella y de perturbación en él. Liberados por el conocimiento de su yo, ambos pueden proseguir o terminar su relación sin mayor dificultad; pero revalorándola por el reciente hallazgo del avión como imagen de evasión.

Fotos:

“haruki_murakami_0815″ de img.timeinc.net

“HM-Monkey” de exorcising-ghosts.co.uk

“15-murakami1-450″ de news.harvard.edu

“Haruki_Murakami” de elpais.com

Ya hay 2 comentarios. ¿Quieres dejar el tuyo?

  • María
    16 ene 2009

    Solamente he leído un libro de Murakami y fué Norwegian Woods o Tokio Blues en castellano.
    Me enganchó desde el principio. Me trasladó a un mundo desconocido. La juventud de Tokio, al otro lado del planeta y con las mismas inquietudes en los personajes como si fuese aquí al lado.
    Creo que leeré otro de sus libros posiblemente dentro de algún tiempo, para entrar de nuevo en ese mundo íntimo al estilo oriental del mismo modo que las películas de Bergman me acercaron a los grandes desencuentros del hombre/mujer consigo mismo pero desde una perspectiva mucho mas cercana.

  • Nesfran
    29 mar 2010

    Si deseas intercambiar opiniones sobre Haruki Murakami no dudes en escribirme, leí Tokio Blues y Crónica del Pájaro que da Cuerda al Mundo, en estos momentos leo a Kafka en la Orilla. En torno a su obra se mueven varios puntos en común que forman un puente entre Oriente y Occidente. Un Universo digno de ser comentado y leído con total agrado.

    saludos.

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