Vuelve el Platero de Juan Ramón Jiménez

Considerado uno de los libros más importantes de la literatura española del siglo XX, 'Platero y yo' es un bello relato en prosa poética perteneciente a la etapa modernista tardía del gran autor de Moguer.

Un texto esculpido de Juan Ramón
“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado y acaricia tibiamente, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas….Lo llamo dulcemente: ¿Platero?, y viene a mí con un trotecillo alegre, que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal….”

Es uno de los inicios de obra literaria más conocidos de la letras españolas, el de ‘Platero y yo’, el libro que Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva, 1881-1958) publicara en 1914 (si bien posteriormente sería completado para aparecer en su versión íntegra tres años más tarde) y que ahora recupera Ediciones Austral. Se trata de una obra destinada a los adultos, aunque por su sencillez y por lo bello de su argumento, ha sido leído por millones de niños en todo el mundo.

‘Platero y yo’ pertenece a la etapa modernista de Juan Ramón. No obstante, en él se aprecia ya que el poeta de Moguer se encuentra en plena superación de la misma para entrar en otra de mayor pureza estilística que constituye su periodo de madurez. Anteriormente, había publicado ‘Almas de violeta’ y ‘Ninfeas’, dos obras de aprendizaje en las que se palpa el influjo de Gustavo Adolfo Bécquer. Y también otras obras que muestran ya a un poeta hecho como ‘Elegías’ (“Elejías”, en la peculiar ortografía del autor), ‘Poemas mágicos y dolientes’ y ‘Sonetos espirituales’. Pertenecen éstos igualmente a su fase modernista pero no hallaremos en Juan Ramón la fastuosidad de Rubén Darío, aunque sí la abundante utilización del color y otros elementos sensoriales, el uso de versos extensos y de ritmo amplio y ciertas imágenes de indudable raigambre dariana. Es, en suma, el del poeta de Moguer un Modernismo más intimista.

‘Platero y yo’ está compuesto por ciento treinta y ocho breves capítulos de bella prosa poética en la que abundan comparaciones y metáforas y aparecen palabras inventadas por el autor y otras pertenecientes al léxico andaluz. En cuanto al género, su clasificación es compleja. Podríamos decir que conjuga la lírica y la novela.

Vista de San Juan (Puerto Rico)

El burrito Platero viene a ser, temáticamente, una prolongación del propio poeta, que precisa de un interlocutor para narrar sus recuerdos, vivencias y contemplaciones. O, visto de otra forma, un compañero simbólico al que le cuenta todo y que presenta, por tanto, ciertos caracteres humanos. Señala Richard Cardwell, uno de los mayores especialistas en la obra juanramoniana, en la introducción de Austral que la intención de la obra era difundir las ideas de la pedagogía cultural del Krausismo y, sin duda, se encuentran en el texto grandes enseñanzas. Pero no parece que esa fuera realmente la intención del poeta, pues Juan Ramón es uno de los máximos exponentes del escritor “encastillado en su torre de marfil”, es decir, entregado a su creación casi con voluntad metafísica y al que, por tanto, importa poco la recepción de su obra.

Tras ‘Platero y yo’, el vate de Moguer escribiría otros libros extraordinarios en los que se aprecia una progresiva desnudez a la búsqueda de la palabra esencial. Entre ellos, es imprescindible mencionar su ‘Diario de un poeta recién casado’, ‘Piedra y cielo’, ‘Poesía’, ‘Belleza’, ‘La estación total’ o ‘Dios deseado y deseante’. Aunque pueda resultar paradójico, esta esencialidad confiere a su lírica mayor dificultad de comprensión. En cualquier caso, ‘Platero y yo’, leído por millones de personas en todo el mundo, ha quedado como uno de los libros más importantes de la literatura española del siglo XX.

Fuente: Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez.

Fotos: Cali 4 Beach y Roger 4336.

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