Macbeth de William Shakespeare

Un clásico de todos los tiempos, una obra llena de vida (y de muerte) a pesar que parezca ser propiedad de los eruditos y académicos.

Macbeth es una de los obras clásicas de la literatura de todos los tiempos. Fue escrita por William Shakespeare probablemente en 1606. Es una de sus obras más populares a pesar de ser una tragedia, la tragedia de Macbeth, la tragedia de la ambición…

Junto con Hamlet, Romeo y Julieta y Otelo, integra el grupo selecto de las obras más importantes del bardo inglés.
Más allá de las discusiones sobre la autenticidad de la obra, sus influencias, agregados, posibles plagios, su sustento en hechos reales (incluso la propia existencia de Shakespeare está puesta en duda (la denominada cuestión shakespeariana)), la obra existe, hoy y ahora existe una obra llamada Macbeth, que leemos y atribuimos a un escritor que nombramos como William Shakespeare.

Macbeth pertenece a las obras escrita en la época de madurez del dramaturgo, a las obras oscuras de su madurez. Atrás quedaron obras del tipo de, Sueño de una noche de verano, Mucho ruido y pocas nueces o El mercader de Venecia. Como señalan los especialistas, algo sucedió en la vida del escritor en esos años que tiñó toda su producción de oscuridad, a la vez que de profundas resonancias.

Borges decía que creía en Hamlet pero no en sus circunstancias, en cambio, sí creía en Macbeth y en sus circunstancias. Hay un gran acierto en la verosimilitud de esta tragedia. Hay algo en Macbeth que la hace más creíble que otras obras del autor; tanto a la historia como a los personajes. No sabemos exactamente qué, pero hay algo que hace creíbles a Macbeth y a Lady Macbeth, están vivos (tan vivos que nos parece verlos en el noticiero cada cierto tiempo.)

macbeth-creation-blood.jpgHay algo en la creación de estos personajes que es uno de los sellos de la genialidad de Shakespeare pero no sabemos qué. Quizá ni el propio autor pudiera poner en palabras cómo fue que dio con la estrategia de la creación de esta obra, quizá nos diría que es una de esa cosas que se abran paso desde la intuición (por no decir el inconsciente) y aunque le busquemos nombres poéticos, como inspiración, dictado de las musas, inspiración divina, no sea más que nuestro lado oscuro puesto a la luz.
Desde un punto de vista más forma, diríamos que Macbeth y Lady Macbeth no son dos personajes opuestos, ni tampoco hay una geminación de los personajes (no son dos veces el mismo personaje) pero tienen un poco de esas cosas…

Además, en la mitad de la obra, hay un quiebre y luego parece haber como un movimiento de cruce entre los roles. Podríamos nombrar esta aparente oposición y este entrecruzamiento como una “doble oposición de los caracteres a lo largo de la tragedia”.


Desde un nivel del análisis, decíamos que creemos ver a estos personajes en los informativo, en las páginas de la historia, bajo la forma de un presidente, de su mujer, de reyes y reinas, de mujeres poderosas, etc.

Pero a Lady Macbeth, en edición de bolsillo, creo haberla visto muchas veces, echando veneno en el oído de algunos amigos, presionándolos, manipulándolos, con los más viles argumentos, para que hicieran su voluntad.
A pesar de ser Macbeth un villano, no deja de provocar cierta simpatía en el lector (o debemos decir piedad (o conmiseración, (mezclado con horror??))). Es que Macbeth (me refiero al personaje) produce una mezcla de sentimientos: con el patetismo se mezcla la admiración… es que el personaje parece ser víctima de sí mismo.
No sucede lo mismo con Lady Macbteh, personaje que además de piedad y lástima (al final (y tal vez desprecio)), inspira miedo (al principio).

Otro hallazgo de Shakespeare es la forma de abordar el tema de la locura. Los rasgos de sonambulismo, las alucinaciones, las aparición de las brujas, las obsesiones de los personajes, son otro acierto. Pero lo que hace más interesante este asunto es que en la época de Shakespeare, comienzos del Siglo XVII, el psiconálisis ni siquiera se sospechaba, la psiquiatría consistía en unas cuantas teorías absurdas y la medicina era poco más que un barbero con un serrucho. La forma correcta de citar a Shakespeare, sería: William Shakespeare, 1564=1516, dramaturgo y pionero del psicoanálisis.

A lo que me refiero es a que Shakespeare no podía consultar obra alguna de Freud para hacer psicológicamente creíbles a sus personajes. No podía consultar el DSM IV para dotar a sus seres de una pintoresca pero creíble personalidad…

Tampoco se lo puede criticar por mezclar ingenuamente el aspecto sobrenatural con el tema de la locura, porque en el siglo XVII, en Inglaterra, era casi imposible separar ambas cosas (aun hoy lo es, es difícil que la gente acepte que casi toda las personas que creen firmemente en lo sobrenatural padecen algún trastorno psiquiátrico).

macbeth.JPGLa brevedad es otra característica de esta obra. Pero a pesar de su brevedad, al leerla, no parece ser una obra de pocas páginas, tal vez, porque tiene la densidad de los sueños y esa es otra de sus características.
Macbeth ha inspirado infinidad de obras. Ha sido el punto de partidas para películas más o menos fieles al texto, así como también ha inspirado obras musicales. Desde Verdi a Polanski han sentido la atracción de estos personajes. Incluso en la famosa película Shakespeare in love hay escenas que están basada, que hacen referencia, o que hacen un guiño cómplice a la tragedia de shakespeariana.

Macbeth nos está esperando, con las manos teñidas de sangre, para mostrarnos lo que no queremos ver.