La hojarasca de Gabriel García Márquez

Una novela corta e imperdible en donde aparece lo que luego sería el sello del autor García Márquez y su mundo mágico: Macondo.

De pronto, como si un remolino hubiera echado raíces en el centro del pueblo, llegó la com-pañía bananera perseguida por la hojarasca. Era una hojarasca revuelta, alborotada, formada por los desperdicios humanos y materiales de los otros pueblos; rastrojos de una guerra civil que cada vez parecía más remota e inverosímil. La hojarasca era implacable. Todo lo contaminaba de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte.

Así, con la descripción cruda de quien pinta un lienzo de realidad sobre un cuaderno, con una pluma, transformando las imágenes en palabras minuciosas, Gabriel García Márquez comienza su relato en “La hojarasca“.

Esta novela corta publicada en 1955 fue la primera que descubrió y describió lo que luego sería un lugar común del autor, un sitio imaginario, su sitio, su pequeña gran construcción literaria que ha sido su sello literario a lo largo de los años y las novelas: Macondo.

Este pueblo ficticio que luego se hizo famoso en su más magistral obra que llegó al cine, Cien años de soledad, es el escenario de La hojarasca y el terreno de prueba para temas y personajes que el autor supo desarrollar luego, en otras novelas.

La narración de La hojarasca invita al lector a seguir una historia narrada desde las diferentes perspectivas de tres generaciones de una familia (padre, hija y nieto), que se encuentran en un limbo espiritual luego de la muerte de un hombre que era todo lo contrario de popular en todo el pueblo, pero que, sin embargo y de alguna manera difícil de explicar, se encuentra relacionado con el patriarca de la familia.

Este padre es un hombre viejo, casi ciego y es el coronel de la aldea que, por su vínculo con el fallecido, siente la obligación de enterrarlo, a pesar del consenso que hay en Macondo por dejarlo pudrirse en la casa esquinera en la que vivió solo y retirado durante los últimos 10 años. Isabel, la hija del coronel, es obligada a acompañar a su padre a pesar de que luego ella y su hijo tendrán que enfrentar a un pueblo enfurecido. Es en este punto donde la narración recoge el punto de vista del nieto que se enfoca, como es lógico en su edad, en la fascinación y misterio por la muerte.

En esta novela, como en muchas otras del autor -El amor en los tiempos del cólera y Crónica de una muerte anunciada, por ejemplo-, comienza con una escena dramática al inicio de su narración y desde allí se mueve al pasado, contado hechos que van a llevar al lector a la conclusión final.

A pesar de que la historia empieza como lo hace y que los personajes principales son los de la familia antes mencionada, en La hojarasca el eje central de la narración es un doctor que llegó a Macondo con una carta de recomendación del Coronel Aureliano Buendía, un personaje famoso en Cien años de soledad. Y es éste el vínculo que une a los personajes principales.

Una novela corta para leer en pocas noches y descubrir el principio del realismo mágico que bien caracterizó a García Márquez.

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