Guiones de obras teatrales de Sor Juana Ines de la Cruz

El mundo de la literatura en todos sus aspectos cuenta con nombres de figuras que han sido sumamente importantes en la historia y que se mantienen vigentes gracias al legado de sus trabajos y obras, eso ocurre por ejemplo con Sor Juana Inés de la Cruz, que es una de las personas más representativas de las letras hispanas, una adelantada a su época que marcó sin dudas gran cantidad de precedentes.

obras

La mujer fue una religiosa que se desempeñó de manera formidable como escritora novohispana del Barroco en lo que corresponde a lo que se conoce como el Siglo de Oro, nacida en la Ciudad de México el 12 de noviembre de 1651, le tocó habitar en una época dificil para el desarrollo literario, pero ella demostró poder dar una vuelta de hoja sumamente necesaria para el progreso de la literatura hispana, todo eso lo consiguió con su constante elaboración de poesías, prosas, cuentos y guiones de teatro.

Inclusive en la actualidad los guiones de las obras de teatro de Sor Juana Inés de la Cruz se mantienen completamente vigentes y se montan en gran cantidad de escenas, tanto en el ambiente de lo profesional como en casos de estudios teatrales escolares. Destaca una buena cantidad de títulos famosos como “Los empeños de una casa” o “Amor es más laberinto”, obras que pueden encontrarse en una gran variedad de adaptaciones.

Uno de los ejemplos en cuanto a guiones de la autora adaptados para el teatro actual es el que tiene el nombre de “Una merienda de locos”.

De Lewis Carroll
(Adaptación para guion de teatro)

Personajes:
Pablo, Liebre, Sombrerero y Lirón.
(Comienza y termina en un jardín, bajo un pequeño árbol los tres: Liebre, Sombrerero y Lirón sentados en una mesa, tomando el té.

ACTO UNICO

(En un día común, los tres toman el té, es un día tranquilo y silencioso al poco rato llega Pablo a desenvolver la historia).
(El lirón permanece dormido desde un principio, el es usado como almohada).

Sombrerero: Tú no te sientas aquí porque molestarías a Liron.
Pablo: Pero como está dormido supongo que no le importa (Pablo se sienta).
Liebre: Pablo, toma un poco de vino.
Pablo: (Mira toda la mesa) No veo ningún rastro de vino.
Liebre: ¡Claro que no lo hay!.
Pablo: ¡Entonces para que lo ofreces!
Liebre: ¡Entonces para que te sientas con nosotros sin haber sido invitado!
Pablo: No sabía que la mesa era tuya.
Sombrerero: Pablo, necesitas un buen corto de pelo.
Pablo: No debería de hacer observaciones tan personales, es de mala educación.
Sombrerero: ¿En que se parece un cuervo a un escritorio?
Pablo: Me encanta jugar a las adivinanzas, creo que se la solución.
Liebre: ¿Crees saberlo?
Pablo: Claro
Liebre: Entonces di lo que piensas
Pablo: Al menos pienso lo que digo, viene siendo lo mismo ¿no?
Sombrerero: ¿Lo mismo? ¡De ninguna manera!. Entonces sería lo mismo decir “veo lo que como“ que “como lo que veo”.
Liebre: Y sería lo mismo “me gusta lo que tengo” que “tengo lo que me gusta”.
Lirón: Y sería lo mismo “respiro cuando duermo” que “duermo cuando respiro”
Sombrerero: En tu caso seria lo mismo.
Sombrerero: El lirón se ah vuelto a dormir.
Lirón: (Sin abrir los ojos) Claro que sí, claro que sí. Eso es lo que iba a decir.
Sombrerero: ¿Ya encontraste la solución a la adivinanza.
Pablo: No, me rindo ¿Cuál es?
Sombrerero: No tengo la menor idea.
Liebre: Ni yo.
Lirón: Brilla, brilla, brilla.
Liebre: ¿Y si cambiamos la conversación? Si que Lirón nos cuente un cuento.
Sombrerero: ¡Despierta Lirón!
Lirón: No estaba dormido.
Liebre: cuenta un cuento.
Lirón: No, no tengo ganas.
Pablo: Vamos y dicen que los cuentas bien.
Lirón: ¡Oye! Si no sabes mejor calla.
Sombrerero: El Liron tiene razón, eres un estúpido.
Liebre: Sera mejor que nos dejes en paz.
Pablo: Perdón, no quise ofender.
(Los tres salen de escena) (Pablo se queda)
Pablo: Estúpidos ustedes, animales inútiles.

TELON