Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas

Antes que anochezca es la historia póstuma del disidente cubano Reinaldo Arenas. Escrita en el crepusculo de su existencia, a sabiendas de que había desarrollado el virus del Sida, Arenas nos cuenta desde el recuerdo y el dolor los acontecimientos acaecidos con la llegada del régimen castrista. Él, perseguido por su condición sexual e intelectual, fue una de las tantas víctimas de la represión dictatorial.

Portada del libro

La autobiografía de Reinaldo Arenas no es autocomplaciente. Tampoco es autocrítica. Lo que se desprende de entre sus líneas es la incomprensión de un alma que nació libre pero que no tuvo ocasión de volar, constreñida como estuvo entre los corsés ideológicos que caracterizaron la sociedad que le tocó crecer y morir. Un paria de la Revolución Cubana, un testimonio de primera mano de las perversiones dictatoriales de Fidel Castro, un ejemplo de represión y de humillación del ser humano. Un legado póstumo que es incómodo. Una denuncia de todos aquellos intelectuales que alguna vez apoyaron la causa castrista y que se dejaron seducir por una miltancia fácil y ciega. La crónica de las desdichas de un escritor prometedor y homosexual que fue condenado al ostracismo precisamente por ser ambas cosas.

Cuando Arenas escribe Antes que anochezca ya sabe que va a morir, pues está infectado de Sida. Vive y llora en el exilio, en la ciudad de Nueva York. Y pese a iniciar la que será la última de sus obras, su último grito, la novela nos transmite toda el ansía de vivir del niño y adolescente que todavía es Reinaldo Arenas. Siempre vigilante, siempre en la cuerda floja a causa de su condición sexual e intelectual, el escritor nos muestra cómo todavía le quedan ganas de experimentar, de vivir, de disfrutar de distintos amantes. Las experiencias sexuales, como único motor de liberación del alma, se suceden y subliman en paralelo a su devenir como escritor.

Pero Antes que anochezca también es el homenaje de Arenas a sus amigos incondicionales José Lezama Lima y Virgilio Piñera. Encarcelado y torturado, a Arenas se le obligó a renegar de sí mismo… lo que provocaría que, tiempo después y ya a salvo en el exilio, se decidiese a escribir su obra póstuma y autobiográfica. Con un sentimiento que roza la dicotomía placer/dolor, Arenas arremete fuertemente contra el régimen castrista, denuncia a compañeros y se asienta como uno de los disidentes cubanos más demoledores.

Javier Bardem es Reinaldo Arenas en la adaptación para el cine de Julian Schnabel (2000)

Tan extrema fue su frustración ante la imposibilidad de ver a su país libre que el 7 de diciembre de 1990, Reinaldo Arenas se suicida. La nota que envió a la prensa y a sus amigos explicándoles las causas del fallecimiento fue clara: la culpa era de Fidel Castro. Desgraciadamente Antes que anochezca no es una loa a las virtudes de la vida, muy al contrario. Aquellos que quieran leer una moraleja final que les reconforte, no la van a encontrar. El libro es un canto al odio, al rencor y a la denuncia. El sentido de la vida, Arenas no lo conoce. Por eso en ocasiones se recrea en lo único bueno que le queda: su recuerdo. Detalles sensuales que tienen que ver con el cuerpo masculino, con su infancia, su madre, su playa, su tierra. Con la Cuba que un día soñó pero que jamás pudo ser.